ASÍ MIRAN LAS NIÑAS JIRAFAS
(¡¡¡POR FAVOR NO DEJEN DE LEER ESTO!!! reenvíenlo por favor, tenemos que
parar esta locura, esta catástrofe. Me niego a formar parte de este mundo,
de repente siento que no sirve para nada mi Rincón Literario, ni todo mi
trabajo, ni mi poesía, ni mis novelas, ni mis cuentos. De repente todo
importa poco si esto continúa en este mismo mundo en el que vivimos.
AYYYYYYYYYYYYY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)
Artículo publicado en el diario La Nación (autor Esteban Peicovich) BUENOS
AIRES 7-2-2006
Para aguantar la historia de las niñas jirafa hay que
enfriarse hasta el hielo. En la foto se ve unas niñas con el cuello
alargado mediante argollas, es lo que es. Pero no. Mienten los
collarines. Los colores. La escena. La verdad está velada. Las dos
muchachas no se han vestido así para modelar, ir a un cumpleaños o salir
de viaje. En Birmania, estas niñas de la etnia karen, a las que denominan
jirafas por como estiran año a año su cuello, se alistan aquí para el ojo
del halcón que las espera. Para morir; unos minutos después, en el mismo
acto de iniciación al que acuden por primera y última vez. No son gacelas.
Son mujeres. Pero caerán con la yugular cortada por el zarpazo del soldado
que primero las elija, luego las viole y por fin, cerrando el capítulo, las
mate para quedar libre y elegir la siguiente presa.
Esto sucede, con la naturalidad de quien bebe un vaso de
agua, y de a cientos de casos por día en la misma tierra que nos gira y
bajo el cielo que nos mira. No en tiempos de Calígula o de Atila. Esto
sucede "en este momento". No, no por nuestra culpa. Pero sí por
nuestra época. Si no algo, al menos alguito tiene que ver con nosotros. Si
se suspende un instante la sensibilidad de cartón a la que obliga la suma
de barbaries que sufre nuestra perplejidad, sentirá (aunque en suave dosis)
la culpa que como especie le toca. La belleza documental de National
Geographic nos neutralizó los ojos a la hora de igualar los destinos del
guepardo y la cebra. De a poco, es mirada blanca se ajenizó hasta hacernos
sentir distantes los destinos de un hutu con machete y una tutsi decapitada.
Llueven a diario un millón de noticias sobre el mundo. Es que no hay modo
de contener tanto meteorito. Sobre lo que nos pasa ya casi no nos
"pasa" nada. Para sobrevivir portamos un colchón interior que
sostiene el impacto de lo que leemos, oímos y vemos cada día
La humanidad, si existe, está entera bajo una variante
del síndrome de Estocolmo. La locura de Macbeth atrae. Una defensiva piel
de elefante nos crece de a pulgada por día para preservar nuestro destino
pulgarcito en el metro cuadrado que habitamos. ¿Son crueldades que suceden
en otro espacio? No es argumento: ocurre en nuestro mismo tiempo. Y ese es
el dilema. ¿Qué hacer? ¿Redactar un breve renglón de Pilatos debajo de
esta foto o denunciarla?
Las dos niñas karen que nos miran acaban de ataviarse
para acudir en un instante, junto con 50 o 100 más, a un salón donde la
soldadesca las verá desfilar; elegirá, violará (a granel) y degollará,
fusilará hasta echarlas (juntas) en una pira. Acto desde hace años normal
en la zona. Esto a la misma hora en que aquí miramos un pájaro o regalamos
una fresia. Todos actos contemporáneos a los de estas muchachas que esperan
(con el susto de una corza) en el corredor de la muerte. Sus abuelos
africanos sufrieron la esclavitud en el algodón o las minas. Ellas la
prostitución extrema. Les pagan el servicio forzado con un culatazo en la
nuca o un balazo en el pecho.
Mundo chapita. Perro mundo. Dedica 2006 a elegir,
ensalzar y endiosar a los mil varones jóvenes que irán a correr detrás de
una pelota en Alemania. Y apenas si habla de las decenas de miles de
muchachas que se visten para la foto del cadalso. El guepardo tiene mejor
prensa. Las gacelas no. La ONU vegeta. El Grupo de los Ocho es miope. No es
una película. Sucede en la Tierra. Pero decirlo así es demasiado geográfico.
Es lavarse las manos. ¿Sucede en el mundo? Bueno, al menos en la cáscara
del sonido del sonido de la palabra humanidad. Pero aún no la habita nadie.
Está hueca.
0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0
AYUDEN A ESTAS NIÑAS
Porque no se repitan nunca más estas barbaries. Breguemos por un
mundo humano y de Paz.
Atte.
Raquel Luisa Teppich
raqueltep@speedy.com.ar
0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0..0-_-0
Niñas Jirafas
Que es ésto COTO de Caza. Verguenza en la HUMANIDAD!!!... Ayuden a
que paren ESTOO
Diana
diana bracamonte melodiadeletras@yahoo.com.ar