DOS
DE ABRIL
Y era una luz azul que no tenía
una fugacidad por fundamento;
milenaria y altiva como el viento,
inexplicable como la alegría.
Y era un abracadabras que crecía
del último rincón del pensamiento.
Y era la oscuridad, en un momento;
definitiva, cósmica, vacía.
Y era ese crucigrama de los días
que en sus palabras mezclan sentimientos,
la dicha y el dolor, los movimientos,
y los recuerdos y las fantasías.
Clavado en su rincón mientras las frías
horas rodaban por abismos lentos,
como fantasmas de presentimientos
regresaban los pálidos tranvías.
Eran viejos guerreros derrotados
por la desolación, por el olvido;
y en una caravana sin sentido,
avanzaron dolientes y cansados.
Los unos con los cuerpos mutilados,
los otros con el alma hecha un gemido,
gigantes sin amor, sueños que han sido,
piedra caliza gris, cantos rodados,
cantos de los que nunca han regresado,
de los que regresaron ya perdidos,
de los que nunca fueron bienvenidos,
de los que solamente se han marchado.
Abril de hierro, corazón callado,
fuego en la noche, resplandor de heridos,
ojos de muertos y desvanecidos
abrazos, tumbas, lágrimas, pasado.
LUIS ALBERTO BATTAGLIA 3-4-2006
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